Los ves a cada paso. Son los balcones abiertos de Roma. De repente, una silueta se mueve en su interior. Te dejan entrar a su casa y te quedas viendo sus barrotes, sus ventanales de madera pintados de verde, de azul, de rojo, de violeta.
Los balcones abiertos de Roma invitan a quedarse mirándolos para siempre.



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