Verla no fue lo que imaginaba. Llegamos de noche y pensé que sería mucho más luminosa, fulgurante... pero es oscura. Eso no quiere decir que no es bella, sólo que mañana tendré una mejor visión de todo. Cuesta acostumbrarse a las penumbras luego de estar en la Gran Vía de Madrid y empaparse de su luz.
Mi romance declarado con Italia comenzó desde que nací. No sé por qué, pero siempre me ha fascinado su idioma, su música, sus cantantes fabulosos, su gastronomía, su gente, sus callejuelas estrechas con suelo de adoquines... sus balcones y cortinas al viento.

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